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Karkamal y todas sus mentiras....

11/07/2006 GMT -4

Redes, Aparatos y Humanos entre nosotros

karkamal @ 20:10

Cuando uno se detiene a pensar en la relación que tenemos con los objetos, con los aparatos y sistemas técnicos, el peso de nuestra educación racionalista nos hace desconfiar de esas sensación tan comun que nos produce el contacto cotidiano con ¨las cosas¨ : tú sabes aquí adentro que algun otro estuvo manejando tu automóvil, adivinas con pasmosa frecuencia cuándo la llamada que haces sí entró, intuyes ineficiencias o poca transparencia en el decorado de unas oficinas. Pero ese saber es negado porque, te dices, estoy tratando con seres inanimados, artificios elaborados por el ingenio humano. Habituados a un modo de pensamiento que agoniza, seguimos creyendo que los aparatos son meros instrumentos que crea y usa el hombre a discreción y, así como hacemos con la naturaleza, consideramos a los objetos como al paisaje : algo que está allá afuera, neutro, listo para ser usado o desechado o reparado. Ahora bien, la ineludible crisis ambiental mundial, expresada en el recalentamiento del planeta, los cambios climáticos, las diversas contaminaciones, etc., nos ha venido enseñando que, sobre todo, necesitamos una comprensión distinta de los ecosistemas que supere el antropocentrismo, la noción del hombre como rey del universo, que está en la base de toda la cultura del control y expoliación de la naturaleza.

Quizás necesitemos una gran avería planetaria, una cadena mundial de sistemas colapsados para darnos cuenta que los aparatos y sistemas técnicos - las computadoras, las autopistas, los teléfonos, los sanitarios, la electricidad- poseen una lógica, producen acciones y reacciones que no son derivadas de su mera utilización por nosotros, y esta cualidad les otorga un carácter activo, o sea, son actores materiales, así como hay actores sociales. No deja de ser curioso que haya sido, precisamente, desde la sociología de la ciencia de donde ha venido desarrollándose esta nueva metáfora sugerente que se ha denominado ¨Simetría¨. Ella nos dice que los procesos sociales pueden ser reconstruidos y entendidos de una manera más consistente y sugerente si tratamos por igual, simétricamente, la acción humana y la de los objetos como formando parte de una red que moviliza y enrola intereses sociales diversos. Fue necesario, pues, el surgimiento de la computadora, la biotecnología y la inteligencia artificial para permitirnos reconocer ¨el derecho de las cosas¨, la terquedad y autonomía de las infraestructuras, el lenguaje de los materiales, algo que saben muy bien los artistas y los artesanos.

Todo esto puede resultar al principio escandaloso, una idea absurda de intelectuales ociosos - ¿colocar un zapato, unas tijeras o una represa al mismo nivel que al rey de la creación, el mismo que hace posible la existencia de esos objetos?. Sin embargo, el mundo de hoy luce incomprensible e inmanejable si no accedemos a un enfoque que logre dar cuenta de todo el poder social y material que tienen las redes de aparatos y sistemas que hacen posible ese mundo de hoy. Veamos : recorre mentalmente tu rutina diaria y, si quieres, también tus salidas de la rutina, nota la cantidad de funciones, estados de ánimo, decisiones y comportamientos que no serían posibles sin la presencia constante de los ¨sistemas expertos¨, redes de aparatos y humanos entramados en torno a un producto o servicio, poderosos en su anonimato, invisibles en la transparencia de su funcionamiento, sordos cuando les reclamas su falla o su ausencia: tu prendes tu luz, luego que el radiodespertador hace lo suyo, y abres tu agua caliente y suena el maldito teléfono y es tu pareja que está accidentada bajo un aguacero.... Detrás de ese pedacito de vida hay un gentío, unos electrones alineados con una planta generadora y mas gente articulada a los cables y satélites y, también, hay relaciones familiares en red con el transporte escolar, la dinámica del tráfico caraqueño, la lluvia y el amor.

Me luce que la comprensión de cómo funciona un país ganaría enormemente si, en una visión más sistémica del mundo, nos prezolanos y guntáramos, por ejemplo, por cómo nos entendemos con los objetos, cómo operan nuestras organizaciones cuando tienen que conectar celulares o computadoras con tipos y tipas como nosotros. O, más específicamente, cuál es el resultado del encuentro entre, por ejemplo, la compleja mecánica de los circuitos integrados y la cultura del todero, la lógica de mantenimiento de redes telemáticas y la cultura del parapeteo. Por último, podemos preguntarnos por cómo se casa esta metáfora simétrica con la tendencia a desplazar hacia lo impersonal y a los artefactos o a la naturaleza, aquellas interrupciones y disfunciones con las que convivimos y en las cuales , porque se caen los sistemas, se infectan las computadoras, alguno no vino por virosis, etc.

Nuestras redes sociotécnicas se nos aparecen como intermitentes, respondiendo por operativos; en ellas el mantenimiento es un exotismo y el usuario o cliente un estorbo necesario, pero, también, ellas son extraordinariamente flexibles, creativas y abiertas a la innovación. En todo caso, sintonizar gente, aparatos, normas y objetivos entre nosotros pasa a ser una tarea estratégica, que nos pide un cambio en nuestra manera de entendernos con nuestro mundo de artefactos que comunican y construyen y humanos que sueñan e intentan descifrarlos.

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